martes, 21 de julio de 2009

BRUJAS, CURANDERAS Y SANTIGUADORAS EN CANARIAS.



"Brujas"




La caza de brujas en Canarias no fue tan masiva como en la vieja Europa, pero sí digna de estudio por las variantes que introduce. El caso de esta mujer es paradigmático; recoge en la confesión la mayor parte de las atrocidades de las que se acusaba a las brujas, pero aderezadas con elementos culturales propios: el diablo convertido en camello, por ejemplo o el tuétano y sebo de camella y cabra, animales propios de la isla.
Las noticias sobre la brujería y hechicería en las Islas Afortunadas fueron analizadas por muchos estudiosos partiendo de sus propias creencias y prejuicios. Pese a que el Archivo Histórico Nacional y el Archivo del Museo Canario recogen numerosos procesos contra mujeres acusadas de superstición (amplio epígrafe donde tenían cabida la brujería y la hechicería), la interpretación dada al fenómeno lo aleja en ocasiones de la raíz canaria para situar todas las culpas en las moriscas, esclavas africanas, berberiscas y/o peninsulares que poblaron las islas después de la conquista. "(...) fueron estos moriscos de Berbería los que infestaron, moral y espiritualmente, los hogares de cristianos viejos, verdaderos adalides de la fe católica. (...) Las moriscas fueron las que más relajaron y envenenaron el ambiente social y religioso con sus prácticas, conjuros, ligamentos, maneras de vivir, etc." (Sebastián Jiménez Sánchez, 1955).
Y si bien es cierto que la influencia de estos colectivos fue notable, no podemos olvidar la historia y la tradición mágica que tenía lugar en Canarias antes de la llegada de los conquistadores con su cruz y su espada. Las crónicas de los historiadores nos han transmitido una visión de las mujeres aborígenes bastante peculiar. Desde los oráculos de Tamonante y Tibiabín en Fuerteventura hasta la combatividad de las mujeres palmeras, nos encontramos con una gran variedad de relatos que ponen de manifiesto el significativo papel que desempeñaron las mujeres en la conquista. La presencia de éstas en los ritos mágico-religiosos también es destacable, y así nos encontramos en Gran Canaria con la existencia de las maguadas o harimaguadas, lo que nos habla de una tradición en la que el culto a la fertilidad y los ritos de purificación están presentes en la vida cotidiana.
En definitiva, en Canarias nos encontramos ante un caso, no de matriarcado, pues no existía esa desigualdad entre hombres y mujeres propia de la cultura patriarcal, sino de matrilineazgo y matrifocalidad. La herencia se transmite de la madre a los hijos, el derecho de propiedad es de titularidad femenina, se adora la diosa madre de la fecundidad y de la tierra (ejemplos arqueológicos como el ídolo de Tara así parecen confirmarlo), se exalta la maternidad y la mujer goza de las máximas libertades en el terreno sexual. Nada obliga a la mujer a guardar fidelidad conyugal ni existen los mismos conceptos de virginidad, castidad, repudio y legitimidad de los hijos que podían tener los conquistadores.
Después de la conquista y tras el exterminio de gran parte de la población aborigen, la mezcla de razas fue evidente, pero aún así pervivieron muchas costumbres y tradiciones, por las cuales fueron satanizadas muchas mujeres y acusadas de brujas. Tengamos en cuenta que la conquista de Canarias finalizó en los inicios de la caza de brujas en Europa. Y aquí no nos íbamos a quedar atrás.
La misoginia europea
La ola de terror misógino que asoló fundamentalmente Europa, aunque también afectó a América (recuérdese si no a las "brujas de Salem"), durante los siglos XVI, XVII y XVIII no tiene una fácil explicación, pero demuestra hasta qué punto los hombres ejercían el poder sobre las mujeres, qué grado de sadismo sexual y violencia llegaron a emplear en sus torturas y hasta qué punto el miedo y el odio se convirtió en el principal acicate de la mayor matanza de mujeres de la historia, por una causa diferente a la guerra. Si a eso le añadimos los cambios económicos, políticos y religiosos (la Reforma y la Contrarreforma) que sufría Europa ya tenemos preparado el contexto.
Los aquelarres, los pactos con el diablo, los niños a los que les chupaban la sangre, las cópulas con el demonio,... fueron la excusa perfecta para el ensañamiento de los jueces, inquisidores, torturadores, carceleros,... sobre mujeres "viejas, pobres, analfabetas, viudas y curanderas". Ese quizás fue el mayor delito, ser mujer con esas características. Se calcula que cien mil mujeres pudieron haber sido ejecutadas, y si bien entre un 10% y un 20%, según las poblaciones, de acusados fueron varones, más del 80% fueron de sexo femenino. Pero al margen de las ejecuciones nos quedan otros cientos de miles de mujeres (se calcula que más del doble de las ejecutadas) desterradas, multadas, humilladas y estigmatizadas con el sambenito de bruja.
El control sobre sus cuerpos, especialmente sobre la sexualidad, la marginación del mundo productivo y la desvalorización de sus conocimientos médicos fueron estrategias empleadas para sumir a las mujeres en la más absoluta indefensión y soledad frente a terribles acusaciones. Sin embargo, hoy hemos de agradecer a aquellas mujeres los conocimientos que nos legaron y la simiente que sembraron en otras mujeres en la búsqueda de nuestro poder: el uso de plantas como la belladona, el cornezuelo, la dedalera,... con fines terapéuticos, la capacidad de curar y curarnos a nosotras mismas, la posibilidad de elegir nuestras vivencias sexuales, la libertad de asociarnos y la posibilidad de acceder al mundo laboral. El ansia de libertad e independencia hace tres siglos lo pagaron muy caro...
Hechicería y brujería: el exterminio del poder femenino.
Judíos, portugueses, moriscos, esclavos africanos, castellanos, andaluces,... toda una mezcla de gentes y costumbres fue a poblar las islas una vez finalizada la conquista. Si a eso le añadimos la posterior influencia de países de América como Venezuela, Cuba o Brasil, fruto de la emigración de canarios allá nos encontramos con una tradición curanderil sincrética en la que perviven elementos aborígenes (quizá los más escasos) con elementos europeos (cristianos), africanos y latinos. Todo un cocktel explosivo para unas islas mágicas y estratégicas.
Entre 1499 y 1714 fueron denunciadas por hechicería 1.136 mujeres frente a 109 hombres. El término bruja no aparece hasta 1529, y aunque no parece establecerse una delimitación clara entre las brujas y las hechiceras, parece que hay rasgos de las brujas (volar, chupar las sangre de los recién nacidos,...) que las hechiceras no los practican. Aunque ambas prácticas son consideradas maléficas, por los inquisidores, la hechicería puede tener un carácter benéfico y curativo, aunque lo más normal es que se utilice para atraer o conservar el amor de una persona, para adivinaciones o curaciones. La brujería, quizás derivado de la histeria colectiva y misógina que recorría Europa, se la consideraba instrumento del demonio. Satanás campaba a sus anchas por la Tierra y las brujas eran sus servidoras. Claro que, nada más lejos de la realidad.
La mayor parte de las mujeres procesadas por hechicería o brujería fueron de baja condición social, de mediana edad y de grupos étnicos marginados, siendo arrancadas muchas de sus confesiones a través del tormento, con lo cual se puede afirmar que son los jueces inquisidores los creadores de la confesión. Si bien se llegó a generar un miedo colectivo ante las presuntas brujas o hechiceras no se produjeron explosiones de histeria ni persecuciones masivas como en la vieja Europa, aunque la Inquisición jugó un importante papel moderador en este sentido.
En general, tras el delito de superstición se escondían aquellas prácticas relacionadas con la magia amatoria, la adivinación o la sanación, aunque en el siglo XVIII la hechicería se torna más siniestra y se la relaciona con toda suerte de maleficios. Los supuestos pactos con el diablo empiezan a proliferar, aunque también podemos encontrar referencias interesantes desde el siglo XVI. En la visita que realizamos al Museo Canario en Las Palmas de Gran Canaria, tuvimos la oportunidad de tener en nuestras manos cientos de legajos sobre procesos inquisitoriales y cuál no sería nuestra sorpresa al comprobar la existencia de un patrón prefijado en las acusaciones. Si comparamos procesos distintos vemos que se repiten las mismas: "menosprecio del sacramento del bautismo, pacto con el demonio en forma de camello o cabrón negro, chupar la sangre a bebés, mujer pertinaz que creía en los engaños del demonio, estropear las cosechas". Estas acusaciones, hechas al mismo tiempo contra Lucía de Herrera y Lucía de Cabrera (dos mujeres diferentes pese a la coincidencia en el nombre) motivaron la muerte de la segunda víctima de la tortura, el uno de enero de 1578, siendo enterrada por mandato del Inquisidor en el hospital donde falleció. Lo curioso de ambos casos es que en la acusación de chupar la sangre a un bebé no citan ningún dato de identificación del bebé ni de su madre, simplemente hablan de "una mujer parida de 6 días". "A la hora de media noche poco más o menos estando las puertas de dicha casa cerradas, una hacienda en el campo, la dicha Lucía de Cabrera juntándose con el demonio se fue para la casa (ilegible) el dicho demonio abrió las puertas del aposento donde la dicha mujer parida estaba (ilegible) y viendo ocularmente la dicha mujer que la dicha Lucía le chupara su criatura no pudiendo menearse a quitársela, le dijo muchas veces con ruegos que no le chupara su criatura y (ilegible) hasta tanto que (ilegible) dejósela ya chupado la dicha Lucía de Cabrera".
El patrón prefijado de acusaciones motivó que muchas de las confesiones se ajustaran al mismo. Las mujeres presionadas por la tortura, el escándalo, el aislamiento social, la falta de apoyo de su entorno,...declaraban lo que el juez quería escuchar. Un elemento importante en la cultura canaria son los bailes de brujas. Todavía perviven en nuestra geografía lugares con nombres alusivos a esos supuestos encuentros de mujeres que danzaban y cantaban por nuestros montes (El Bailadero en Tenerife, El Llano de las Brujas en La Palma,...). Las palmadas y las patadas en el suelo formaban parte de algunos rituales de magia amatoria y de conjuro de males:
"Con dos de veo
y con cinco de encanto,
la sangre te bebo,
el corazón te parto,
que hagas lo que te mando,
como mando la suela
de mi zapato
"
(Y se dan tres patadas en el suelo)

Las oraciones, producto del sincretismo religioso, son sumamente utilizadas también para conjurar maleficios, males de ojo, y también, cómo no, para amarres de parejas. Las más comunes son a Santa Marta, a San Silvestre o a las ánimas del purgatorio.

"Marta, Marta, la que los vientos levanta
la que los Diablos encanta
la que guiso los vinos a los finados, la que quitó los dientes a los ahorcados
La que desenterró los guessos a los enterrados
La que con Doña María de Padilla trato y conversso
La que los nueve hijos pario y todos nueve se le desminuyeron...
Asi como esto es verdad, me bayas al coraçon de Bartolomé Guerra y me le quites tres gotas de sangre donde quiera que estuviere melo traygas presto corriendo volando donde yo Margarita estoy assi me lo amarres y amanses y me le pongas el amor en su coraçon, paraque me quiera, y en su memoria me tenga que no me pueda olvidar de noche ni de dia donde quiera que estuviere, para que ninguna mujer donde quiera que estuviere no tenga sosiega ni pueda comer ni dormir sino fuere conmigo ni pueda tener otra mujer
"
(Extraído literalmente de la Colección Bute, The inquisition in The Canary Islands, del proceso a Catalina del Castillo, hechicera de La Gomera).

Y finalmente, las hierbas, plantas, minerales,... cualquier elemento que tuviese poder de sanación era utilizado por las supuestas brujas con fines terapéuticos. Quizás ha sido este conocimiento el que más ha pervivido en Canarias hasta la actualidad y el que se ha transmitido de generación en generación y ha sido aprovechado por nuestras modernas sanadoras, curanderas y santiguadoras.
La pervivencia de la tradición: curanderas y santiguadoras.
Afortunadamente, las islas Canarias aún conservan vivas algunas tradiciones entre las que destaca la del curanderismo. En todas nuestras islas nos encontramos con mujeres con conocimientos en medicina popular, "yerberas" sabias que identifican las mejores plantas medicinales para ser aplicadas en las más diversas dolencias. La aplicación de hierbas y los rezados o santiguados son las técnicas más empleadas por las "brujitas" modernas, aunque la mayoría de estas mujeres desechan el término bruja porque lo consideran peyorativo. Ese es otro de los triunfos del sistema patriarcal: el dotar de significado negativo un término que encierra la sabiduría medicinal de las mujeres.
Dicen que la esencia más pura va en tarro pequeño y parece ser que en algunas personas también se cumple esa máxima. Carmencita es una mujer menuda y alegre que destila bondad por todos sus poros, y una de las mejores santiguadoras que perviven en la isla de La Palma. Con casi sesenta años, lleva 17 atendiendo sin apenas descanso, de la mañana a la noche, a los cientos de pacientes que pasan por su casa. Hombres, mujeres, niños, niñas, jóvenes o viejos, del lugar y de fuera, se acercan hasta las puertas siempre abiertas de esta mujer para ser tratados de diferentes dolencias. Fundamentalmente, problemas de estómago, "nervios, stress, hoy en día la gente vive muy rápido, no se conforma con lo que tiene, hay mucha ambición, por eso enferman muchos". Aquí en Canarias, eso se conoce como las madres descompuestas (para las mujeres) o el pomo virado (para los hombres). "Yo en realidad lo más que hago es dar masajitos en la barriga, aunque también curo erisipela, herpes o culebra,... hay muchos médicos que me mandan gente". Como vemos, la tradición popular convive con la medicina tradicional. Cuando le preguntamos a Carmencita si no había encontronazos entre ambas prácticas comenta que "la mayoría de medicinas se obtienen de plantas, además a veces es mucho mejor una buena tacita de ruda que una pastilla". Pero también, ella deposita gran parte de la responsabilidad del cambio y la mejoría en el paciente, especialmente en los casos de nervios: "un psicólogo o un psiquiatra te pueden ayudar, pero como no te ayudes tú no hay mucho que hacer, la mejor ayuda es una misma".
Aunque Carmencita piensa que esa facultad de sanar nace con la persona, lo cierto es que ella aprendió de su tía Juanita, ya fallecida, gran parte de sus conocimientos, "yo me crié viendo lo que hacía mi tía y ahora yo hago lo mismo que ella". Juanita fue otra de las grandes curanderas o sanadoras de la isla. Hemos podido recoger numerosos testimonios al respecto, incluyendo el de quien esto escribe, que pasó por sus manos a la edad de dos añitos para ser curada de "susto", un mal muy común al parecer entre la población infantil canaria. Los síntomas se traducen en inapetencia, vómitos, mareos, temblores y tristeza.
Volviendo a Carmencita, una de sus peculiaridades es que no cobra a sus pacientes, ella opina que "si puedes hacer el bien no hagas el mal, si haces el bien te encuentras más satisfecha tú, yo me encuentro muy bien cuando doy a los demás, cuando procuro la sonrisa de un niño o de un enfermo, para mí ese el mejor regalo".
Carmencita es un perfecto ejemplo de las ya escasas curanderas tradicionales. Las mayores nos han ido dejando, pero algunas jóvenes intentan retomar esa sabiduría ancestral. En La Palma también tuvimos la oportunidad de entrevistar a una de esas mujeres jóvenes que a sus 33 años también practica viejos santiguados:
Para quitar el sol, es decir, la enfermedad debida a la exposición prolongada a los rayos solares, se pone un paño doblado sobre la cabeza del paciente y encima una vaso con agua mientras se hacen cruces en ella y se reza:
"Sol, sol, vete al sol,
deja a (nombre del paciente) su resplandor.
Hombre santo nómine,
quita el sol y aire si hay.
Así como el mar no está si agua,
ni el monte sin leña,
ni el cielo sin ti,
rosa de Cristo,
coge tus rayos
y vete de aquí
"
(Se tiene que rezar un Credo al terminar y repetir durante 3 días).

Para quitar el mal de aire, nuestra joven sanadora se sienta delante de la persona afectada y con una escoba haciendo la señal de la cruz, va barriendo hacia fuera y rezando:
"Aire yo te barro de las carnes de esta criatura (nombrar las partes malas) y de todo el cuerpo que tiene esta criatura, con la escoba que barro la basura, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Salga el mal y entre el bien".
(Se tiene que rezar un Padrenuestro 3 veces durante 3 días).

La medicina oficial canaria aún sigue preguntándose cómo funcionan los santiguados, pero lo cierto es que funcionan. ¿Sugestión? ¿Magia? Lo que sí da resultado y es mucho más sano en ocasiones que la farmacopea alopática son las "yerbitas", es decir, la medicina popular basada en el uso de hierbas. Y mientras sigan perviviendo en nuestras islas esas entrañables mujeres seguirán recomendándonos una tacita de salvia para el mal de aire, unas rodajas de papas en las sienes para el dolor de cabeza, una infusión de ruda para el empacho, unas hierbas aromáticas (pazote, hierba buena y naranjo) para el susto,... eso sí, con pequeños trucos añadidos que no vamos a desvelar para que el misterio y la magia de las sanadoras siga perviviendo en el tiempo.

martes, 14 de julio de 2009

"Embarcación Virgen del Carmen"-Pto. de la Cruz

Procesión de la Virgen del Carmen y de San Telmo. Las imágenes son llevadas por los pescadores, que le lanzan todo tipo de alabanzas y piropos. Después son embarcadas en el muelle pesquero y paseadas por toda la costa del municipio. Pero esto empieza desde las 8 de la mañana con la misa a la Virgen del Carmen, en la ermita del muelle con una afluencia de portuenses y turistas de varios países, a primera hora. Luego se reparten dulces con chocolate para empezar con las fiestas. Para la mayoría de los pescadores éste es un día muy esperado, en el que les cantan a la virgen el Salve Reina de los Mares. Cuando la Virgen es llevada a las orillas del mar, los asistentes intentan entrar en el agua para mojarla con el agua salada, al finalizar la embarcación la Virgen sale en procesión por las calles portuenses y para finalizar hay una exhibición de fuegos artificiales.

Esta talla fue realizada en 1954 por el escultor portuense, afincado en Tortosa, Ángel Acosta Martín.

El día de la embarcación la gente se baña en el muelle pesquero. También es tradición la cucaña, que consiste en un palo muy engrasado y resbaladizo colocado sobre el agua en posición horizontal, a una altura de unos 3 metros, con una bandera al final. Los participantes deben recorrer el palo sin caerse para lograr alcanzar la bandera.

En la víspera a esta celebración se realiza en la playa de San Telmo la "Sardinada", donde se reúnen gran cantidad de portuenses para comer sardinas asadas y bailar con la música.







domingo, 12 de julio de 2009

"Un día de playa" y un poema de Alberti.


E
legía del niño marinero


Marinerito delgado,
Luis Gonzaga de la mar,
¡qué fresco era tu pescado,
acabado de pescar!

Te fuiste, marinerito,
en una noche lunada,
¡tan alegre, tan bonito,
cantando, a la mar salada!

¡Qué humilde estaba la mar!
¡Él cómo la gobernaba!
Tan dulce era su cantar,
que le aire se enajenaba.

Cinco delfines remeros
su barca le cortejaban.
Dos ángeles marineros,
invisibles, la guiaban.

Tendió las redes, ¡qué pena!,
por sobre la mar helada.
Y pescó la luna llena,
sola en su red plateada.

¡Qué negra quedó la mar!
¡La noche qué desolada!
Derribado su cantar,
la barca fue derribada.

Flotadora va en el viento
la sonrisa amortajada
de su rostro. ¡Qué lamento
el de la noche cerrada!

¡Ay mi niño marinero,
tan morenito y galán,
tan guapo y tan pinturero,
más puro y bueno que el pan!

¿Qué harás pescador de oro,
allá en los valles salados
del mar? ¿Hallaste el tesoro
secreto de los pescados?

Deja, niño, el salinar
del fondo, y súbeme al cielo
de los peces y, en tu anzuelo,
mi hortelanita del mar.



Ícaros marinos


Caracola solitaria


Lava marina


Disfrutar de la playa


Montaña Roja

martes, 7 de julio de 2009

Breve Semblanza del Taoro

Hotel Taoro

Plátanos y Puerto
Hotel Taoro y jardines

Camino de la Sortija

Hotel Taoro y jardines

Hotel Taoro y jardines

Grand Hotel Taoro

Hotel Taoro

"Hotal Taoro, Puerto de La Orotava". Les Iles Canaries. Description de l'archipel. Proust, L. et Pitard, J. 1908

Entre 1905 y 1906, época en que Louis Proust y Charles Joseph Pitard realizaron su viaje a Canarias, el Gran Hotel Taoro era, sin duda, el establecimiento más refinado y lujoso que se podía ofrecer a un turista en el Valle de la Orotava. Ambos quedaron fascinados por la belleza, la amplitud y la comodidad de estas instalaciones. Cuentan en su obra que por las noches se iluminaba con arcos eléctricos de gran potencia que proyectaban su luz deslumbrante sobre la espesa vegetación. Les parecía más que un hotel, un palacio, ubicado además en un paraje natural hermoso, de vegetación exuberante y de clima templado.
El Hotel Taoro fue inaugurado en 1890 por The Taoro Company Limited. Tiene 15.771 metros cuadrados de superficie construida repartidos en tres plantas y un sótano. En la actualidad sigue conservando la majestuosidad de la que hablaron Proust y Pitard.


lunes, 6 de julio de 2009

ÓSCAR DOMÍNGUEZ - Surrealista Canario -

"Autorretrato"


La boule,1933


"El gato y el canario"


"El cazador,1933-34"


"Danza de Saint Tropez"


"Cementerio de elefantes"



Pintor español, nacido en San Cristóbal de la Laguna (Tenerife) y fallecido en París, ciudad en la que vivió la mayor parte de su vida. Es uno de los máximos representantes españoles del surrealismo junto con Salvador Dalí y Joan Miró. Su obra, abierta a múltiples influencias, tiene conexiones directas, que van más allá de la mera imitación, con la de Pablo Picasso, Salvador Dalí y Victor Brauner. A partir de 1929, se estableció definitivamente en París, ciudad a la que había acudido anteriormente en varias y breves estancias por negocios familiares. En 1933, realizó su primera exposición surrealista en el Círculo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife. Al año siguiente, estableció contacto con André Breton, incorporándose al grupo de los surrealistas hasta su alejamiento en 1948, cuando Breton dejó de incluirle en las muestras del grupo; permaneció, sin embargo, siempre fiel a su amistad con el poeta Paul Éluard. Creación suya fueron las Decalcomanías o Calcomanías, que André Breton y Paul Éluard definieron en su Dictionnaire abrégé du surréalisme (Diccionario abreviado del surrealismo) como sigue: "Decalcomanía (sin objeto preconcebido o decalcomanía del deseo) — Extended, mediante un pincel grueso, gouache negro más o menos diluido en distintos puntos de una hoja de papel satinado blanco, que recubriréis inmediatamente con otra igual, sobre la que ejerceréis una ligera presión. Levantadla deprisa (procedimiento descubierto por Óscar Domínguez en 1936)". Ese año el artista inició el proceso de realización de otras, menos azarosas, en las que se servía de plantillas y que limitaban más la interpretación libre del espectador a las que llamó "decalcomanías automáticas de interpretación premeditada". En su producción tuvieron también gran importancia los objetos de funcionamiento simbólico, de los que tantos realizara Dalí, y que combinaban funcionamiento mecánico y representación de los deseos eróticos reprimidos. Ilustrador de numerosas publicaciones de la época, publicó, en 1947, su libro de versos Les deux qui se croisent (Los dos que se miran).

viernes, 3 de julio de 2009

SÁBADOS DE MERCEDES - Las horas -

El devenir de las horas

Los dos niños jugaban en la era ajenos a lo que el destino preparaba para ellos, Mateo y Zoraida, ignoraban que sus vidas en unas horas iban a cambiar. Eran tiempos difíciles para todos, también para los niños; aunque en su mundo infantil y lleno de juegos todo fuera distinto, hasta las adversidades tenían diferente color.

Comadre Carolina ya tenía pensada y trillada la decisión que había tomado, le había costado muchas horas de sueño y estar en un sinvivir, pero la resolución era irrevocable pues las necesidades mandaban. Tiempo atrás, cuando era muy joven en casa de sus padres, ya había visto a su madre enfrentarse a muchas vicisitudes. Eran tiempos en que las decisiones por muy duras que fueran, recaían y las tomaban las mujeres, por la emigración de los hombres. La vida las había hecho mujeres fuertes, luchadoras, sin miedo y algo insensibles. En ausencias de sus maridos, eran los hombres de la casa.

Compadre Florencio - padre de Zoraida - hacía unos días le había comentado que unos conocidos del pueblo, estaban organizando un viaje clandestino para irse a trabajar a Venezuela. Que lo iban hacer en una chalupa que preparaban y, que tenían escondida en una cueva cerca de la playa; ya estaba casi todo terminado y preparado, puesto que en unos días zarparían. También le insinuaron que quedaban algunas plazas libres, por si alguien a última hora le interesaba el viaje.

Según se lo contaba el compadre, en la cabeza de comadre Carolina empezaba a germinar una idea. Su marido llevaba unos años fuera de casa como emigrante en Venezuela, podía mandar a Mateo con su padre y así poder labrarse un futuro mejor, pues el que se presentaba por aquí; era muy negro, lleno de nubarrones y la cosa no presagiaba nada bueno. En unas horas, con total sigilo, habló con quien tenía que hablar, se movió a los sitios más inverosímiles para buscar lo que necesitaba, y le preparó a Mateo el hatillo para el viaje.

Pasaron meses de incertidumbre, angustia y mucha zozobra por no saber nada de su gente. De su marido no había tenido noticias, tampoco sabía nada de su hijo Mateo, desconocía como había ido la travesía, si era vivo o muerto. Se pasaba las horas rezando, pidiéndole a su Dios que protegiera a los suyos. El veinte y cuatro de Junio - día de San Juan - recibió la visita inesperada de su compadre, al mirarle comprendió que era portador de buenas noticias. Inmediatamente supo que habían llegado noticias del viaje, que todos habían llegado bien y aunque muy extenuados estaban sanos y salvos. Le tranquilizó diciéndole que Mateo se había reencontrado con su padre, y que pronto recibiría noticias de ellos.

Todos los meses, comadre Carolina recibía noticias de su marido y de su hijo. En sus misivas, escritas probablemente por otra persona, le comentaban los pormenores de lo que hacían: el trabajo que hacían, las diferentes condiciones de vida, el esfuerzo que hacían para ahorrar un duro y lo mucho que extrañaban a su gente y su isla. Al final de la carta, Mateo siempre le recordaba a su madre, que le diera saludos suyos a Zoraida.

Pasados algunos años, todo seguía igual, Mateo y su padre seguían en Venezuela. Comadre Carolina, bregando en el campo y cuidando de los otros hijos, pero con una nueva idea en la cabeza. Aprovechó una tarde que vino el compadre Florencio - padre de Zoraida - a visitarla y, pasaron el rato platicando sobre lo bien que les vendría a Mateo y Zoraida que se casaran. Ellos habían observado que de pequeños se llevaban muy bien y, entre ellos había mucho cariño. No tardaron mucho en ponerse de acuerdo, y en unas horas tenían ya concertada una boda por poder.

En unas horas, Mateo después de muchos años volvería a ver a Zoraida, pero ahora convertida en su mujer por poderes. No podía controlar sus emociones, llevaba mucho tiempo involucrado con lo que hacía, y no había tenido tiempo de disfrutar de ninguna alegría, pero hoy si que iba a disfrutar la llegada de su mujer.

Miraba con ansiedad la escalerilla del barco y, en ese momento, le asaltó una duda; la conocería después de transcurrido tanto tiempo y ella le conocería a él. Cuando la vio bajar, no le cupo ninguna duda de que era Zoraida y al cruzarse sus miradas tampoco dudó de que ella le reconocía.
* Puedes seguir leyendo si lo deseas más relatos en otra dimensión:
http://www.odisea27.blogspot.com