domingo, 31 de mayo de 2009

"Flores y dos citas"

"La verdad siempre es más extravagante que la ficción"

Lord Byron

"Anunciad con cien lenguas el mensaje agradable;
dejad que las malas noticias se revelen por sí solas"

W.Shakespeare

¡Que corra el agua!

Geranio

La flor de la barrilla

Hibiscus

Dalia Alineación a la izquierda

jueves, 28 de mayo de 2009

SÁBADOS DE MERCEDES- "Viaje a la otra isla".


BLOG-BUS: TAG







"El viaje a la otra isla"


Últimamente le costaba irse a la cama, algo le estaba sucediendo en sueños y no podía dormir bien. Tenía una tremenda aprensión y se sentía un poco intimidado por una situación con mensaje subliminal, que se repetía machaconamente mientras dormía y, que aún no había conseguido averiguar que significado tenía.
Veía un mapa que era de una cartografía usada por el ejército muchos años atrás y, que representaba el Archipiélago Canario de una forma algo más antigua. Una característica peculiar que reseñaba el mapa, era un trazo discontinuo que unía la isla de Tenerife con la de Lanzarote; la más septentrional del archipiélago.
El contenido del mensaje que veía era el siguiente:"Que de la isla del gran volcán debe partir - el elegido - hacia la isla más septentrional. Cuando llegue debe buscar la playa más blanca y a la luz de su faro se podrá leer y entender el por qué de la llamada". Así era el contenido del mensaje que veía continuamente en sus sueños.
Había estado en varias ocasiones en Lanzarote y conocía Playa Blanca y también el Faro Pechiguera, que eran los sitios eludidos en el mensaje de su sueño, pero las veces que había estado allí; no había experimentado, notado, ni sentido, nada extraño.
Según le habían comentado en el seno familiar, un tío-abuelo suyo había estado al comienzo de La Guerra Civil en un acuartelamiento de Playa Blanca. Que en la última carta que habían recibido de él, les decía que había conocido a una chica de allí y que se iban a casar, pero nunca más volvieron a tener noticias suyas.
Sentado en la orilla de la playa, Germán miraba al horizonte con tristeza y nostalgia de los suyos. Le costaba entender su desplazamiento forzoso a otra isla, el motivo según las escuetas explicaciones que le habían dado; era que el país estaba en guerra y necesitaba de todos los hombres. El era un pacifista que no entendía de políticas ni guerras, sólo de trabajar la tierra que le daba de comer y el cuidado de su familia.
Como una niña pequeña, Magdalena, con su negro pelo revuelto, la falda remangada y descalza, corría como una loca por la orilla de la playa. Su risa de niña traviesa sacó de su ensimismamiento a Germán, que la miró embelesado; era precioso lo que estaba contemplando. Al cruzar sus miradas, el brillo de sus ojos desprendía en ambos una intensidad arrolladora, que los envolvió para siempre a los dos.
No les dio tiempo a casarse como habían decidido, los acontecimientos se precipitaron negativamente sobre la pareja. Germán tuvo que embarcar deprisa y corriendo en un buque militar rumbo a Cádiz, no sin antes prometerle bajo la luz del Faro Pechiguera que a la vuelta se casarían y que la amaría de por vida, aún después de la muerte.
Le dijeron que una persona que venía de Tenerife la buscaba para entregarle algo que le pertenecía, una carta perdida y escrita muchos años atrás. A la luz del faro, en el lugar preferido de los dos, sacó la carta del bolsillo, con ternura, acariciándola y muy despacio la leyó. Dos lágrimas resbalaron por sus mejillas.
Habían pasado muchos años, ya no recordaba cuántos, pero ella siguió caminando por la orilla de la playa, con el pelo blanco revuelto, la falda remangada y descalza, con la mirada puesta en el punto donde había visto por primera vez a Germán.


* Si te apetece seguir leyendo más relatos, puedes hacerlo en el siguiente blog:
http://www.castelldefoc-tag.blogspot.com

domingo, 24 de mayo de 2009

"UNA CITA Y UN POCO DE COLORIDO"

"Uno no siempre hace lo que quiere,
pero tiene el derecho de no hacer lo que no quiere".
Mario Benedetti

una

dos

tres

cuatro

cinco



Cinco regalos para Mario Benedetti:"UN GRAN POETA"

viernes, 22 de mayo de 2009

SÁBADO DE MERCEDES. "Sorpresas de la red"




"Sorpresas de la red"

Desde hacía un año, sufría un profundo desamor. Desencantada de su última relación amorosa y transcurrido cierto tiempo, Marina no se había recuperado de su frustración. Había depositado muchas esperanzas en esa relación, pero sus ganas y deseos resultaron estériles; las había sembrado en terreno yermo.

Todos los que la conocían ratificaban la misma opinión que tenían sobre ella: era una mujer muy sensible, idealista y soñadora.También reconocían que tenía un gran problema, que con pocos elementos de juicio y por tanto poca base, idealizaba situaciones que luego se le volvían en su contra. Ella estaba totalmente de acuerdo con la apreciación que le hacían, pero era algo inherente a su forma de ser y no lo podía remediar.

Ante la adversidad y el desencanto se encerró en si misma y, para acentuar más la medida que había tomado, se enclaustró en casa. A todos los que le preguntaban el por qué de su comportamiento, les contestaba que ya estaba cansada de luchar y entregaba las armas. No le apetecía nada la lucha del cuerpo a cuerpo, prefería en estos momentos la retaguardia. Sin duda, era el paradigma de la derrota y el sometimiento de la situación que le había tocado vivir.

Se buscó un subterfugio en la literatura, pues según comentaba a sus amigos amortiguaba su desamor y le calmaba sus males. Sentía una gran paz interior cada vez que leía a Rilke y conseguía evadirse aunque fuera a ratos del sentimiento de amargura que la embargaba.

Cierto día, una amiga le comentó las grandes posibilidades de Internet. Le habló de las diversas formas de comunicación que ofertaba. Que sin moverse de casa, podía conocer a gente de diversos lugares , compartir y hablar de temas comunes que les pudiesen interesar. Que era un buen medio de entretenimiento y que bien utilizado reportaba grandes alegrías.

Cuando llegó al mundo de los blogesfera quedó gratamente impresionada, todo le era nuevo pero le parecía fascinante. Inmediatamente se decantó por lo más que le gustaba y donde se podía mover mejor, el mundo de la literatura. Leer y comentar trabajos de gente que no conocía, le parecía extraordinario, algo fantástico y que ella podía hacer sin interferencias en su soledad.

Leía muchos y variados blogs de literatura, empezando a tener entre ellos sus favoritos. Los que sintonizaban más con sus gustos y su forma de ser eran sus elegidos. De entre los favoritos, uno por encima de todos era el preferido. Ella veía reflejado en ese blog todo lo que le gustaba.Cuando leyó en el perfil algunas características del autor, le pareció que era el tipo de hombre que le gustaba. Ni tan siquiera se planteó ni tuvo ninguna duda, si lo que leía allí era verdad o mentira. Le encantaba su manera de escribir, como decía las cosas, los temas que elegía. Todo le parecía perfecto.

Pasado algún tiempo, el grado de complicidad de los mensajes se había transformado en una intensa y prolífica correspondencia sentimental vía e-mail. Quienes conocían a Marina la veían cambiada, algo le estaba sucediendo, parecía otra persona, no parecía la misma de tiempo atrás. Según sus amigas era como si estuviese nuevamente enamorada.

La situación extrañamente parecía atípica. Dos personas se habían comunicado durante algún tiempo, sin nombres verdaderos ni sabiendo como eran físicamente. Surge o uno de ellos cree que es así, un enamoramiento.Tratan de acercarse y clarificar posiciones. Se dan sus nombres y se envían las fotografías para conocerse. Los dos piensan lo mismo y exclaman: - ¡ Qué putada! Habían sido pareja.



domingo, 17 de mayo de 2009

"Una cita de Séneca y fotografías refrescantes"

"Si quieres que tu secreto
sea guardado, guárdalo
tú mismo".
Séneca

Punta de Hidalgo

Aquarium

Aquarium

Anemone

Fotos: Daniel Melián

viernes, 15 de mayo de 2009

SÁBADO DE MERCEDES" "La ventana del pasado"

BLOGBUS: CASANDRA

"La ventana del pasado"

Desde que había visto el apartamento y posteriormente comprado, Herr Müller, ya tenía en mente cual iba a ser su sitio preferido. La ventana que daba a La Avenida de las Jacarandas, gozaba de una vista privilegiada y la claridad entraba a raudales por ella. Disfrutaba de la zona contemplando los árboles de floración azul y siempre degustando un buen libro; pues leer era uno de sus hábitos más queridos. Al mismo tiempo, le daba la posibilidad de cuando levantaba la cabeza para descansar un rato, podía observar y curiosear lo que sucedía fuera.

Por motivos personales, tuvo que salir de Alemania siendo muy joven y vivió casi toda su vida en Argentina. Años atrás, un compañero de bufete, le había comentado de un sitio ideal para vivir cuando se retirase de su vida laboral, pues su familia procedía de allí y lo conocía muy bien. Herr Müller, siempre tuvo presente la recomendación y, en cuanto pudo tener la posibilidad se fue a vivir al lugar recomendado por su compañero. Desde que llegó y lo vio, tuvo el convencimiento de que era el sitio ideal para sus últimos años de vida.

Le ocurría últimamente que entre el sopor de la comida y el calorcillo que entraba por la ventana, le producía una modorra algo majadera y se dejaba dormir. Justo en ese momento, los pensamientos de Herr Müller volvían a su juventud, a los años vividos en Alemania. Los años de los que no había hablado con nadie, de sus recuerdos y vivencias sin compartir.

Era el segundo año de universidad y escuchaba atentamente la lección magistral impartida por el profesor, que disertaba sobre el poeta de la libertad: Friedrich von Shiller. Lo hacía con vehemencia y todos lo escuchaban con verdadera admiración. Sentada junto a él, sin mover un músculo y atenta a todo lo que decía el profesor; una chica de apariencia frágil, muy delgada, morena y con grandes ojos verdes. Elsa que así se llamaba la chica, era el amor de su vida.

Cuando Elsa lo vio la primera vez matriculándose en la universidad, en su fuero interno se dijo que aquél hombre no podía ser sino para ella. Era lo que siempre había soñado y deseado, el prototipo de hombre que le gustaba por encima de todo. Se colocó detrás de él para llamar su atención y, a los cinco minutos ya tenían establecida una charla muy distendida, que se prolongó durante muchas horas. Desde el mismo momento que se habían conocido y durante los dos años siguientes no se habían separado sino lo estrictamente necesario, incluso estudiaban la misma carrera para no estar separados.

Sin duda ninguna, - la cara es el espejo del alma - , y cuando Elsa vio la cara de su amor ese día, comprendió que algo no iba bien. Alemania vivía tiempos convulsos, no serenados todavía. Su novio y su familia tenían que buscar refugio en otro lugar, hasta que amainasen los malos tiempos. Ella no podía entender que algo que ellos no habían provocado, incídiese tan nefastamente en su historia de amor. En el plano sentimental, tenía el compromiso del amor eterno y el pronto regreso para buscarla; todo avalado por una preciosa sortija con una gema del color de sus ojos que cuando ella se la puso, nunca jamás se la volvió a quitar. También para amortiguar el tiempo de ausencia, una edición antigua con tapas verdes y filigranas de oro, del poeta preferido de ambos.

Desde su lugar preferido, la ventana donde se ponía a leer, Herr Müller observaba los movimientos de la gente que veía en la calle. Su mirada se paró de golpe en una elegante mujer que paseaba y se protegía del sol con una sombrilla. Le parecía que la recordaba de algo, pero no conseguía saber de qué. Al llegar a su altura, la mujer se pasó su mano derecha por la cabeza intentando arreglar su pelo, lo que produjo un destello del anillo que llevaba puesto.De golpe parte de los recuerdos de juventud de Herr Müller, afloraron en su cabeza. No podía controlar sus emociones ni el ritmo de su corazón. Después de cincuenta años, volvía a ver a Elsa; el amor de su vida.



domingo, 10 de mayo de 2009

" UN REGALO PARA LA VISTA Y UN PROVERBIO"


"Jamás desesperes en medio
de las más sombrías afliciones de tu vida,
pues de las nubes más negras cae un agua
limpia y fecundante".

Proverbio chino



"Orquídea"

"Orquídea"

"Margarita"

"Margarita"

Fotos: Daniel Melián

viernes, 8 de mayo de 2009

"SÁBADOS DE MERCEDES"

BLOGBUS: CASANDRA


"Página en blanco"

Corrió el visillo de la ventana y vio que chispeaba en la calle. Hacia tanto tiempo que no salía solo de paseo, su familia no lo dejaba salir sin la compañía de alguien que le acompañase. Le habían dicho que para salir de la casa, tenía que hacerlo en compañía de algún familiar o alguien conocido. Pero llevaba una eternidad sin hacerlo y hoy precisamente le apetecía mucho. Sin pensárselo dos veces, abrió la puerta de la calle y se encaminó sin rumbo fijo hacia ninguna parte. Le apetecía caminar mucho y sin dirección fija, improvisando, a lo que surgiese. Que el aire fresco de la mañana le diera de lleno en la cara, notar esa sensación tan placentera nuevamente y que no había gozado hacía bastante tiempo.
No recordaba el tiempo que llevaba en la calle, las fuerzas le flaqueaban y se sentía algo cansado, necesitaba sentarse un rato y reponer fuerzas. Desconocía porqué había salido, ni cuándo había comido la última vez, ni tan siquiera qué es lo que estaba haciendo allí y por qué estaba fuera de su casa. No sabía ni llegaba a entender lo que estaba sucediendo, no recordaba absolutamente nada.

Siguió andando y se adentró en una avenida bordeada de flamboyanes coronados de flores rojas, no recordaba si los había visto en otra ocasión, pero le parecieron bellísimos. - Se dijo en voz alta: - "Árboles de fuego". Pensando a continuación: - ¡Qué cosas tiene la naturaleza y qué curiosas!
- ¿De dónde habré sacado yo que se llaman así?

Al final de la avenida de los flamboyanes, pudo encontrar un banco para reposar su fatiga. Se abandonó a él sin oponer ninguna resistencia, era como si estuviera en casa nuevamente. Fijó su mirada en la bandada de palomas que comían cerca de sus pies, y se dejó ir con el rostro imperturbable y la mirada impasible. El tiempo transcurría inexorablemente, pero él ya no controlaba su paso ni tampoco le importaba gran cosa. Hacía tiempo que se encontraba en su particular mundo, donde no hay memoria ni existen los recuerdos. Ya no se cuenta nada, no se relata ni se escribe ninguna palabra y sólo está la pagina en blanco.

El hombre de la gabardina azul, seguía sentado en el banco; inamovible, aterido de frío, con la mirada ausente. El no lo percibía y no se había dado cuenta, pero de una manera inconsciente se había hecho intemporal. Seguía con la mirada fija donde comían las palomas, viéndolas como se movían de un lado para otro, peleándose entre ellas y tratando de comer el mayor número posible de granos. Seguía imperturbable, inmune al frío y a la lluvia, de vez en cuando se movía un poco rompiendo el prototipo de la estatua.

Mucha gente que retornaban a sus casas después de sus faenas cotidianas, volvieron a reencontrarse con el hombre de la gabardina azul sentado en el mismo sitio, pero mucho más mojado que en la mañana. Muchos pasaron por él indiferentes, tenían prisa por llegar, no era su problema. Otros no podían disimular la sonrisa y comentaban: - será inofensivo - estará loco - habrá tomado alcohol o tal vez estará bajo el influjo de las drogas. Mantenían las distancias, y no había ningún intento de acercamiento para ver que ocurría. Los de buen corazón, los solidarios, se pararon para ver que estaba sucediendo. Era algo inusual ver a una persona de la mañana a la noche, sin moverse y en la misma postura sentada en el mismo banco durante tantas horas. Algo extraño ocurría.

Se acercó sigilosamente al banco y en un tono mesurado y muy cortés le preguntó:
-Señor. ¿ Está usted bien? ¿Le ocurre algo ?
No obtuvo respuesta, ni tan siquiera una mirada. Se sentó junto a él para darle confianza y comprobó que estaba empapado hasta los huesos. Con sumo cuidado comenzó a desabrocharle la gabardina, para poder quitársela y ponerle la suya seca. En la operación de quitarle la prenda mojada, observó que le colgaba del cuello una placa de identificación.

No pasó ni media hora, que los hijos de Don Tomás - el profesor de bótanica - lo recogieran y lo llevaran de vuelta a su casa. No sin antes agradecerle infinitamente a la persona que les había llamado por teléfono, avisándoles donde poder recoger a su padre.

martes, 5 de mayo de 2009

"INEQUÍVOCO"



"Dedicado a todos los que tienen los mismos síntomas"


Le ordenaron subir un té a la habitación número quince. Cuando subía la escalera,le vino a la cabeza lo que comentaban algunos de sus compañeros. Decían que la Dama que se alojaba en ella era muy importante,pero bastante loca. Rara vez salía de su habitación,en la cual sólo se oían voces y un ruido extraño.
Al llegar a la puerta de la habitación, estaba muy intranquilo y el corazón le palpitaba. No sabía lo que podía encontrarse allí. Asumió el riesgo y tocó suavemente. Desde su interior, una voz cultivada y agradable le autorizó a que entrase,- indicándole que tenía que dejar la bandeja con el té junto a la maquina de escribir-.
El camarero inmediatamente entendió el grado de locura de la Dama; hablaba con sus personajes y el ruido lo producía su maquina de escribir. Era escritora.

viernes, 1 de mayo de 2009

"La transformación de un paraguas" SÁBAD0S DE MERCEDES



Posiblemente no creerán lo que les voy a relatar, pero un error me ha cambiado la vida. Sin ambiguedad y sin complejos quiero contarles mi historia. Soy un paraguas tradicional y convencional: de copa negra y mango de madera. O si ustedes lo prefieren para identificarme mejor, los que usan predominantemente los hombres. Probablemente ya tendrán mi imagen en sus mentes.

Procedo de una zona muy lluviosa del norte del país, destacada por su catedral y universidad muy antigua. Evidentemente, como habrán leído, linaje no me falta. Por tanto puedo presumir de haber evitado que más de una cabeza de servidores de Dios y de docentes se mojara.

Mi original historia comienza en un paragüero donde reposaba y podía escurrirme el agua de mi tela. Mientras mi dueño, un cura de pueblo, compraba un rosario de nácar en la tienda. Durante la espera oí gente que se acercaba y entraba donde estábamos nosotros, dejando sus paraguas en el mismo sitio en el que me hallaba yo.

Por sus paraguas no parecía gente seria, más bien todo lo contrario algo vulgares. No se podía salir a la calle con semejante parafernalia de paraguas: de colores estridentes, llenos de dibujos y llevando publicidad. Parecían de otro lugar, probablemente estaban de vacaciones. Lo más curioso era su forma de hablar, con una cadencia muy particular. Pensé de dónde procedería ese acento tan meloso que jamás había escuchado.

Aún seguía con mis elucubraciones, cuando sentí que me sacaban del cacharro de una manera no muy ortodoxa, lo hacían zarandeándome de un lado para otro. Esas no eran las maneras de mi dueño, él era un ser muy cuidadoso y controlado. Ustedes ya saben como cuidan los curas sus maneras públicas, siempre procuran hablar mesuradamente y nunca hacen ningún aspaviento.

No salía de mi asombro cuando me percaté que me sujetaba por el mango , una mano que no era la de mi dueño, seguramente se había equivocado al recoger su paraguas al salir de la tienda. Lo más terrible es que no se había dado cuenta y no podía devolverme. Por otro lado, sinceramente lo digo, no había salido mal parado con la equivocación, pues de tener un simple paraguas anunciador, hora podía presumir de poseer uno serio y señorial.

Al día siguiente, mi nuevo dueño cogía el avión que le llevaría nuevamente a su tierra, las vacaciones habían terminado, pero se iba muy contento por lo bien que lo había pasado durante la semana en el norte, y encima tenía un estupendo paraguas nuevo.

Llevaba unos meses en la isla y cada día me sentía más identificado con todo lo canario, todo era muy peculiar y diferente a como lo había vivido anteriormente. Llovía muy poquito, eso es cierto, evidentemente no era el norte de la península, lo hacía lo justo para el mantenimiento de la flora y fauna. Me comentaron que las condiciones de vida para mí eran más duras, que llovía poco y que las islas eran algo secas. En parte tenían razón, pero la belleza que comtemplaba suplía cualquier inconveniente. Por otro lado, no me desagradaba la situación. La mayoría de los días son agradables, con vientos alisios y un solito muy bueno, que conforman un clima sin excesos y excelente para vivir. Pero tal vez lo que condiciona más mi forma de pensar actual, es haber visto como surge aquí la primavera. El júbilo y explosión de colores es algo extraordinario de contemplar, sin lugar a dudas, me transporta a unos niveles de tranquilidad inigualables. Mi idiosincrasia como paraguas se tambalea y ahora tengo el convencimiento de que en otra vida tuve que ser una flor. Empiezo a cuestionar mi utilidad como paraguas, me parece un contrasentido en estos momentos. El alma se me ha llenado de color, y pienso más como flor que como paraguas.