viernes, 27 de febrero de 2009

"LA PESADILLA"

Llevaba durmiendo unas horas, cuando abrió los ojos. Se quedó perplejo y sorprendido. En su habitación, alrededor de su cama, se movía gente. Había un hombre y dos mujeres. Una de ellas era su mujer. La miró fijamente a los ojos, a ver si percibía algo extraño en su mirada, pero no encontró nada. No vislumbró ningún atisbo de que algo fuera mal. No hubo respuesta. Le daba la impresión, que no lo había visto, como si no estuviese en la habitación.
Se percató que alguien le auscultaba, también le miraba las pupilas y le tomaba el pulso. Era el hombre que se encontraba en su habitación, parecía un médico. Observó que con la cabeza hacía un movimiento negativo, y se lo dirigía a su mujer.
No acertaba a comprender lo que ocurría, sólo quería que lo dejasen tranquilo, y poder tener un poquito de intimidad. No entendía porqué había gente extraña en su habitación.
Pensó que lo mejor que podía hacer es serenarse, y estudiar la situación en que se hallaba inmerso. En principio, averiguar que sucedía y, por qué, él estaba implicado. Qué papel tenía su mujer en toda esta maraña.
Le vino a la mente, que en un caso así, lo mejor era preguntar lisa y llanamente, qué pasaba. Y así lo hizo:
- Me puede explicar alguno de ustedes, qué ocurre, qué está pasando aquí.
- Nadie dijo nada.- No hubo respuesta.
Los de la habitación proseguían con lo que estaban haciendo. El que parecía el médico, sacó de su maletín un impreso y empezó concienzudamente a rellenarlo. La acompañante recogía todos los útiles que habían utilizado, de una manera muy eficiente y profesional. Habían terminado su trabajo y sólo restaba marcharse.
Contempló la reacción de su mujer, para ver que sentimientos denotaba. Comprobó que parecía aliviada y creyó percibir una sonrisa picaresca. Seguía sin comprender nada. Inmóvil, con los ojos abiertos, no podía entender que ocurría.
Se sobresaltó considerablemente, pues cuando iban a salir de la habitación, le taparon la cara con la sábana. Ahora comprendía lo que sucedía. Estaba muerto. La escena que había presenciado no hacía mucho, era el médico y su enfermera certificando su defunción.
Un conato de claridad le llegó a su cabeza y se preguntó:
- Cómo es posible que si estoy muerto, pueda contemplar lo que me está ocurriendo.- Agregó con sorna.
- Los muertos, muertos están. Yo conservo cualidades que poseen los vivos, no los muertos. Yo discurro, veo y analizo la tesitura en que estoy envuelto. También conservo el oído. Ahora mismo, estoy escuchando un ring, ring, ring...
Se dio la vuelta y miró sobre su lado derecho, era el despertador que sonaba. Eran las seis de la mañana.
- ¡ Dios bendito !
- Son las seis. Tengo que levantarme.


viernes, 20 de febrero de 2009

"EL FARO DE LA ESPERANZA"

"El faro de la esperanza"



Era la segunda vez, en menos de un año, que pisaba la misma playa de arena rubia. Evidentemente, lo hacía de una manera distinta, tanto en la forma cómo con el medio. Hoy, era consciente del acto que hacía. La primera vez que lo hizo, fue un devenir de cosas y un acontecimiento involuntario, que dependió mucho del azar de la noche.

Como en la primera vez, volvió a ella de noche, pero voluntariamente y de una forma consecuente.Lo hacía para rendir tributo y rezar una oración. Después de transcurrido un año, nunca imaginó que la emoción por lo acontecido y por el recuerdo de lo sucedido fuera tan grande. No podía controlar lo que sentía en su interior, era tan intenso el dolor que le producían los recuerdos; que sus lágrimas corrían sin poderlas contener por sus mejillas.

Miró fijamente al horizonte, vio el mar quieto como un plato, todo iluminado por la luna llena. - ¡ Qué gran contraste ! - pensó. Y continuó reflexionando: - que mala suerte tuviste Tolo, si hubiéramos tenido el tiempo de esta noche, aún seguirías vivo -. Se le hizo un nudo en la garganta, y no pudo seguir hablando.

Cuando se dieron cuenta de que no tenían futuro en Senegal, porque para ellos no había nada, tomaron la decisión de intentar hacer la travesía hasta Las Islas Canarias. Erróneamente, imaginaban que sus vidas podían cambiar, sólo querían algo de trabajo y poder vivir un poco mejor, era lo que ambicionaban. En Agosto, los dos habían llegado desde Senegal hasta la costa de Nouakchott, en Mauritania. Les habían dicho que, desde ese punto salían las pateras hacia las islas, asimismo, les indicaron el nombre del patrón a quién debían pagar; los mil quinientos euros por persona, que les costaba la travesía.

Desconocían el mar y no sabían nadar. Era la primera vez que lo veían y que se subían a una patera. Salieron de noche. En la patera había un gran número de personas, ellos se dieron cuenta, porque iban todos muy apretados, casi unos encima de los otros. No podían saber cuántos eran, en la oscuridad no se podía contar, pero creían que eran muchos. El y Tolo, no se separaron en ningún momento, aunque no paraban de temblar del miedo y la emoción que les embargaba.

Llevaban días navegando, cuando todo empezó a ir de mal a peor. Las condiciones empeoraban; la climatología había cambiado bruscamente y el estado de habitabilidad dentro de la patera eran insufribles. Entre el movimiento reiterado del fuerte oleaje, que provocaba gritos de angustias y vómitos continuos, llegó el temor y miedo al naufragio.

Probablemente, fue el primero en divisar tierra. Semejante a un gran montículo, erguido majestuoso, según su apreciación , parecía un gran faro que les estaba guiando para llevarlos a buen puerto. Daba la impresión de estar cerca, pero aún estaba lejos. No dijo nada de lo que había visto a los demás, sólo se lo dijo en voz muy baja a Tolo, advirtiéndole que callara y no dijera nada ,para no provocar un accidente. No vieron ni oyeron nada y no se dieron cuenta cuando llegó la gran ola, la patera esparció su contenido por todos los lados, la noche se llenó de confusión y gritos desesperados. Para la inmensa mayoría, la muerte traicionera había llegado. Muy pocos, fueron los elegidos que se salvaron. El mar, una vez más, cobraba tributo.

La última vez que vio a Tolo, fue antes de que definitivamente el mar se lo tragase. No pudo hacer nada por su amigo. Todo sucedió muy deprisa. Muy cansado, extenuado mental y físicamente se dejó ir; se negó a seguir luchando, quería acompañar a su amigo. Cuando abrió los ojos, se hallaba tumbado y a salvo en la orilla de la playa de arena rubia.

Hoy, arrodillado con gran respeto, rezaba por el alma de su amigo muerto. Asimismo, le hablaba con ternura, como si lo estuviese escuchando. Le decía: - que el sueño de una vida mejor y que ellos denodadamente habían buscado, todavía no lo había conseguido, pero que no se había rendido y seguía luchando por ello. Recordándole como lo habían prometido, el uno con el otro, que si ocurría alguna desgracia, el que tuviera la posibilidad se ocuparía de la familia del otro. Así que descansa tranquilo y en paz, amigo mío.

Al terminar los rezos por su amigo muerto, se dirigió hacia la montaña. Se inclinó y se postró ante ella. De todo corazón le dio las gracias, la montaña y él, sabían porqué lo hacía. Un faro de esperanza abría un nuevo día.





domingo, 8 de febrero de 2009

"Sueños de colores"

"Sueños de colores"


Estoy atravesando un mal momento, y por si fuera poco, también me ha surgido una duda. A quién, con la suficiente confianza, debo contar lo que me está pasando. Con toda seguridad, y no temo equivocarme, que cuando se lo esté contando a ese alguien, piense que estoy loco. Cuerdo, lo que se dice cuerdo, no estoy, pero loco tampoco. Posiblemente esté algo confundido.
Siempre, toda mi vida, había soñado en color. Si, es cierto, no es broma. Mis sueños eran de colores, de todos los colores que hay en el Arco Iris. Eran sueños en technicolor. Sueños bonitos. Me sentía una persona afortunada, feliz, al poder disfrutar de una posibilidad diferente y que los demás no tienen. Ver al mundo, y lo que está pasando en él, en color. Es inimaginable, una cosa estupenda. Conseguir soñar sueños agradables, hoy en día, no nada es fácil. Es lo que dice la gente.
Desgraciadamente, ocurre que las cosas buenas, siempre terminan cuando uno menos lo espera y sin avisar. Mis sueños en color, también terminaron, sin que yo pudiera hacer nada por impedirlo. Dejándome bastante angustiado.
Cuando sopeso y calibro lo que me ocurre, observo que el mayor problema no es ese, que me haya quedado sin sueños de colores. El problema principal, es que ahora lo hago en blanco y negro, y todo cambia. Una situación que me desborda por momentos, no estaba preparado para semejante disyuntiva.
La situación me está trastornando, no sobrellevo bien el blanco y negro. De tener sueños agradables y muy soportables, se han tornado en autenticas pesadillas.
Ver cada día, reiteradamente, las tropelías y barbaries que se cometen en determinadas partes de nuestro civilizado mundo, no es plato de buen gusto para nadie. Guerras, destrucción y muerte, muy difíciles de entender, soportar y justificar. Que sin el filtro de los colores y sólo en blanco y negro, no podría soportar en mi condición de ser humano. Me conmueve toda mi esencia. Nadie con un mínimo de sensibilidad, puede acostumbrarse al horror de esas imágenes que vemos a cada momento, en los medios de comunicación.
Guerras, muertes y destrucción sin sentido. Justificaciones con objetivos falsos. Muertes de seres inocentes, justificadas cínicamente como de efectos colaterales. Barbarie y destrucción, son los regalos dados por conseguirles la supuesta libertad. Encubriendo otros fines no tan honestos. Gente humillada, pisoteada y menospreciada en lo más esencial de sus creencias. Arguyendo como débil defensa los postulados de los principios democráticos. Muchos de los que han promovido y consentido semejantes atrocidades, justificándolas empecinadamente hasta más allá de su fin, siguen disfrutando y beneficiándose de ellas. Explicándolas en conferencias; evidentemente muy bien remuneradas,- en universidades de elite-, el motivo y el por qué de sus actuaciones. No con modestia, que pudiera ser un atenuante, sino con arrogancia y prepotencia.
A todo esto, aunque a veces miremos para otro lado, porque no nos gusta lo que estamos viendo. Y nos sintamos algo cobardes y consentidores, por no protestar y decir lo que estamos pensando en cada momento. La vida no se para, fluye y sigue rodando con alegrías y tristezas, y sus consecuencias. Que es maravillosa vivirla. Que los niños, el futuro, juegan con globos de colores y se abre la esperanza. Supongo que yo, algún día, retomaré mis bonitos sueños de colores.